Bajo el lema «Defendamos el territorio. Nuestros pueblos, espacios de oportunidades», el movimiento ciudadano denuncia el modelo de «tierra de sacrificio» y reclama servicios básicos iguales para el medio rural.
31 de marzo de 2026 – Las plazas de cientos de localidades de la geografía española han vuelto a llenarse hoy de dignidad y reivindicación. En el séptimo aniversario de la histórica manifestación de 2019 en Madrid, la Revuelta de la España Vaciada ha celebrado una jornada de movilizaciones marcada por el repique de campanas a las 12:00 h y la lectura de un manifiesto unánime que señala la situación de «emergencia» que atraviesan los territorios rurales.
La jornada de este 31 de marzo ha servido para recordar que la despoblación no es un proceso inevitable, sino la consecuencia de décadas de decisiones políticas que han desmantelado servicios públicos. Este año, el foco se ha puesto especialmente en la amenaza de proyectos especulativos (macrogranjas, megaproyectos de energías renovables de biogás, eólicas y solares, que destruyen paisajes y suelos agrarios bajo una falsa apariencia de «energía verde» y minería extractivista) que buscan convertir el medio rural en un escenario para el beneficio de grandes fondos de inversión, ajenos a las necesidades de quienes habitan el territorio.
La Revuelta de la España Vaciada, en colaboración con colectivos como Salvemos el mundo rural agredido, ha subrayado que este aniversario no es solo un recordatorio de una protesta pasada, sino un grito de auxilio y una afirmación de vida de una comunidad que se coordina y trabaja en red por un futuro sostenible.
Las concentraciones en las plazas han servido para mostrar el «abandono»: cierres de consultorios médicos, reducción de frecuencias de transporte y la desaparición de cajeros y escuelas. Advierten que la despoblación no se ha frenado, sino que se acelera al privar a los ciudadanos rurales de los derechos básicos que sí se garantizan en las ciudades. La demanda es clara: un Pacto de Estado real contra la despoblación, que garantice la igualdad de derechos en justo equilibrio, y una fiscalidad diferenciada para quienes mantienen vivo el territorio.
Otro de los puntos críticos de la jornada ha sido la denuncia del problema de acceso a la vivienda en los pueblos. Mientras miles de casas se caen en ruinas o permanecen cerradas, los jóvenes y nuevos pobladores no encuentran opciones para asentarse. La carencia de políticas de rehabilitación y el auge del uso turístico están dejando a los pueblos sin hogares disponibles. «Sin vivienda no hay repoblación posible» y “es una paradoja que tengamos pueblos con escasa población donde nadie puede vivir porque no hay casas en alquiler o que esté en condiciones dignas”, han sido algunas de las proclamas. “Si a eso le sumas que nos quitan el médico y el tren, nos están expulsando de nuestro propio territorio», han declarado portavoces del movimiento.
Por otro lado, la Revuelta de la España Vaciada ha señalado también que el abandono del medio rural no solo es un drama social, sino también una bomba de relojería ecológica. La desaparición de la ganadería extensiva y de la gestión forestal tradicional ha dejado nuestros montes sin «limpieza» natural, convirtiendo el territorio en un polvorín. «Un pueblo que se vacía es un monte que se quema», han advertido los portavoces, subrayando que la inversión en servicios básicos es, al mismo tiempo, la mejor estrategia de prevención contra los grandes incendios que asolan cada verano nuestra geografía.
Pero ante lo negativo, el movimiento también quiere aportar a una visión en positivo del mundo rural como espacio para la oportunidad. Por eso se han reivindicado los pueblos como solución al problema de habitabilidad de las grandes ciudades, las cuales están llegando al colapso, y como lugares idóneos para el emprendimiento y la soberanía alimentaria.
Asimismo, en la jornada se ha reivindicado el papel esencial de los habitantes del medio rural como los verdaderos custodios de la naturaleza. En un contexto de crisis climática, la conexión profunda de estos pueblos con su entorno y el conocimiento tradicional del medio ambiente son activos incalculables para la supervivencia del planeta. «Cuidar de nuestros pueblos es cuidar de la vida misma; no hay sostenibilidad real sin un mundo rural vivo que gestione, proteja y respete los recursos naturales que todos consumimos», han concluido las plataformas, recordando que la salud de las ciudades depende directamente del equilibrio entre el mundo rural y el urbano.
“Que nadie decida por nosotros sin nosotros. Que nadie dé por vacíos nuestros pueblos mientras sigan latiendo”. “¡Defiende tu pueblo, porque defendiendo nuestros pueblos estamos defendiendo el futuro de todos!”, se ha proclamado al final de la lectura del manifiesto tras volver a pedir el apoyo en la recogida de firmas para la declaración del 31 de marzo como Día Europeo de Lucha contra la Despoblación.
